Leyenda
En el año 920, Erik Hacha-Sangrienta, hijo del Rey Harald de Noruega se ganó su reputación de líder de guerra con una expedición al norte de Rusia. Tras la muerte de su padre, él se convirtió en el Rey de Noruega
Su corto reinado de dos años quedó marcado por el asesinato de aquellos de sus hermanos que podrían haber desafiado su soberanía. Los textos antiguos describen a Erik como un duro dictador, y fraticida.
La sangrienta referencia en su apodo refleja sin duda estos fraticidios. Su hermano más joven que sobrevivió retornó desde Inglaterra en el año 934 para atrapar a su hermano mayor, a la cabeza de un ejercito que acabó con el reinado de Erik.
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