Leyenda
Honzu se sentó en el tejado para evaluar la situación. Gritos lejanos le alertaron de que los guardias habían encontrado el cuerpo sin vida de su señor. Si deseaba escapar, Honzu tenía que cruzar aún la pared que protegía el Palacio, porque el túnel subterráneo que había utilizado para entrar no sería seguro.
Desde donde estaba sentado, la Torre del Oeste parecía la mejor salida. Sólo dos guardias se oponían en su camino. Necesitaba ser más inteligente que ellos en vez de luchar contra ellos. Con un ágil giro de muñeca, lanzó los shurikens directamente a sus piernas, y ellos cayeron al suelo gritando.
Honzu corrió entre ellos y saltó hacia las paredes de la ciudad, desapareciendo en la oscuridad de la noche.
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